jueves, 28 de marzo de 2019

Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016) o el tropezón de Laika



Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016)
¿Por dónde empezar? Por dejar las cosas claras desde un principio creo yo. No me gusto, no me gustó nada. Tenía las expectativas muy altas, la última entrega del estudio Laika prometía ser la nueva joya de la animación de entre las obras que ya nos había dado este estudio. Después de ver ‘Los Boxstrolls’ (2014) esperaba que con esta película llegaran a la cima de su producción creativa, hacia donde parecían encaminados, pero me ocurrió lo mismo que con ‘Moana’ (2016) de Disney después de ver ‘Zootopia’ (2016) ¿qué paso aquí? ¿en serio existe gente que rasgó vestiduras porque esta película no gano el Oscar en 2017? Bueno, se lo han entregado a peores.
Dirigida por Travis Knight, la película cuenta la historia de Kubo, un niño que vive tranquilamente en un pequeño y normal pueblo, cuida de su madre y sobrevive contando historias con figuras de origami mágicamente animadas con su música, hasta que sus malvadas tías y abuelo, seres mágicos, vienen a por él para arrancarle el ojo que le queda. Debido a esto, Kubo debe emprender una búsqueda para encontrar una armadura mágica que una vez fue vestida por su padre, un legendario guerrero samurái.
Es visualmente cautivadora, su animación es simplemente impresionante y su estética es maravillosa. En términos técnicos la película es fantástica, el stop motion ha alcanzado un nuevo logro con esta cinta, los detrás de cámara y time lapses dan cuenta del trabajo y el esfuerzo que conlleva realizar películas con esta técnica y de cómo se llega a este resultado visual final, con un grupo que ya tiene cuatro largometrajes de stop motion a su haber.
Ahora, en cuanto al argumento, primero que todo nos encontramos con problemas de estructura, una historia mediocre y floja, todo ocurre porque sí. El viaje del héroe se ve forzado, al igual que la aparición de los ayudantes, el samurái de origami que sabe por dónde tienen que guiar su viaje, porque si, porque alguien tiene que saberlo, el simio que resulta ser su madre, que de pronto deja de estar catatónica y se vuelve sarcástica y está justificado porque sufre y se preocupa por su hijo, el escarabajo-samurái que resulta ser el alivio cómico, pero con un humor que no hace reír y que resulta ser su padre, en serio ¿nadie lo vio venir? Sobre todo la problemática de la búsqueda de los objetos mágicos, todo se va presentando y resolviendo de manera muy sencilla y se van repitiendo estos dispositivos. Esto no es tan grave, si lo analizamos muchas películas utilizan esta metodología, el problema es que a pesar de esto esta cinta no logra resolver la progresión dramática que debiese llevar consigo la historia y en cambio hace énfasis o trata de profundizar demasiado en sentimientos y emociones de los personajes que nos dan igual y aquí está el gran problema que es que según va avanzando la película cada vez soy más consciente de que me importan nada los personajes y lo que ocurra con ellos. Los personajes son totalmente planos, desde Kubo que poco o nada ha cambiado hasta el final de la película o su abuelo y sus tías, los temibles antagonistas que son malos porque sí, porque le quieren sacar el único ojo que le queda a Kubo para que sea tan malo como ellos. Razonable.
Kubo es el héroe de esta aventura que pretende ser épica aunque que no salva a nadie, literalmente, además de unos antagonistas que no antagonizan nada. Cambiemos de soporte por un momento ¿y si fuera un videojuego en vez de una película? Sería un videojuego al que nadie jugaría, retos repetitivos que se resuelven fácilmente, con villanos a vencer que no representan un riesgo real, con un “monstruo final” al que llevan toda la película inflando y que al final es vencido, no por el protagonista, no, sino que por “el campo de fuerza de la amistad” que hacen Kubo con sus amigos del pueblo al tomarse de las manos, porque de repente a alguien se le ocurrió que era una muy buena opción y que estaba súper bien justificado. Al parecer no era tan necesario el viaje de Kubo ni la búsqueda de la armadura mágica, si al final se resuelve con los amigos.
Es muy triste que esta aventura épica, o lo que intentaba ser en un principio, solo se quedará en anécdota, es una decepción, porque realmente esperaba mucho más de este estudio. Tenía la intención de ser un homenaje a la cultura japonesa, la cinta alude al arte del relato oral, el culto a los ancestros y al gusto por la fantasía y el terror sutil sin alejarse demasiado del género de aventura, nuevamente es un problema que ya hemos visto, ‘Big Hero 6’ (2014) también cae en este vórtice que es el meterse en otra cultura que no es la propia, no estoy en contra de esto, para nada, el problema es el cómo se aborda esa otra cultura para que se vea como algo afianzado y no solamente como la forma por la forma, por parecer interesante ante otro abanico de posibilidades.
Qué más quisiera yo que esta película me gustara, realmente lo quería, era una película que ansiaba mucho ver, sobre todo por la avalancha de gente que salió ardida cuando ‘Zootopia’ (2016) ganó el óscar y no Kubo, cuando realmente y viendo las opciones, el único real oponente fue ‘La tortuga roja’ (2016). Finalmente, es de esperar que Laika retome el camino por el que iba antes de Kubo con ‘Wilwoods’ y ‘Goblins’ sus próximas producciones. Si tienen tele, ahí se ven.